El cálculo del IMC para las mujeres

El cálculo del IMC para las mujeres


El Índice de Masa Corporal permite situar una persona en una línea de complexión física. Este índice ha sido implantado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Permite determinar la desnutrición o el sobrepeso de una persona adulta.

El cálculo del IMC es idéntico para hombres y mujeres. Sin embargo, existen algunas diferencias a tener en cuenta.

El IMC en la mujer

Globalmente muy fiable, el cálculo del IMC es una herramienta de cálculo simplificada. Por ello, es común para los sexos masculino y femenino.

No obstante, lo que hay que temperar es la interpretación del IMC. La diferencia entre hombre y mujer es algo palpable a simple vista. Por ejemplo, en una mujer, el IMC que determina la obesidad comienza a partir de 30. Visualmente, esta obesidad será realmente observable con un IMC de 29,9. Por ello, la frontera es muy fina. Por el contrario, en un hombre la obesidad no es palpable hasta superar 31,5. La realidad visual en los hombres es por ello más amplia de la prevista en el cálculo del IMC.

La ganancia de peso en la mujer

Genéticamente hablando, las personas de sexo femenino tienen mayor tendencia a ganar peso. Además, las mujeres tienen mayor tendencia al picoteo que los hombres.

La ganancia de peso en la mujer es más importante que en el hombre por motivos hormonales (ver píldora anticonceptiva y embarazo, por ejemplo). También en las mujeres, el número de adipocitos y por ello de células grasas es más elevado.

Físicamente, la ganancia de peso en la mujer se sitúa principalmente en la parte inferior del cuerpo. Las zonas más implicadas son el vientre, las caderas, los muslos y las nalgas. La grasa se acumula en estas zonas. El resultado es lo que llamamos “las cartucheras”.